El Crowdsourcing es un mecanismo novedoso de colaboración abierta, de creciente utilización por estos días. Plataformas como Crowdsourcing.org, Verkami o Goteo te ofrecen mecanismos colaborativos para maximizar las posibilidades de concretar proyectos de diversa índole, a través de la participación abierta, que en algunos casos no está restringida a la contribución económica (crowdfunding). Proyectos artísticos, editoriales, culturales, audiovisuales, sociales y educativos, entre otros, pueden ver la luz gracias a esta forma de revolucionar las concepciones de lo público, con fronteras frente a lo privado cada vez más difusas.

En plataformas como Goteo (que utilizamos como ejemplo para ilustrar la idea básica de esta entrada), la idea no se limita solamente a financiar proyectos, al mero crowdfunding. La visión integradora de su propuesta implica el fomento de lo que denominan el “pro-común”, el código abierto y el conocimiento libre. ¿Qué quiere decir esto?. Que la articulación misma de la sociedad civil se fortalezca, haciendo que esta (o mejor dicho, segmentos de esta) se una para financiar e impulsar proyectos cuyo acceso a los fondos tradicionales de financiamiento y ayuda (Administración Pública y/o Empresa Privada) no sea tan sencillo. Goteo enfatiza la importancia de la eficiente gestión del “retorno colectivo”, fundamentalmente en proyectos de índole social, donde se debe ser muy claro en explicar, en el proyecto, cómo se produciría concretamente ese “retorno colectivo”. Es decir, cómo ese “bien social” pasa a ser reutilizable de manera común, en otras palabras cómo pasa a ser un “bien común”. Se dice en la web de Goteo que el retorno colectivo es “la gran apuesta” de esta plataforma, para poder generar un mayor valor público para la comunidad. Estos retornos colectivos pueden concretarse a través de la accesibilidad a los resultados del proyecto, con capacidad de ser “reutilizados”. Asimismo, se pueden establecer grados de “recompensas individuales” a las personas que, con sus aportes, contribuyen a la financiación del proyecto.

El proyecto, al hacerse público, genera posibilidades para un asesoramiento también público. Aquí vemos el elemento de la participación presente en el modelo.  No sólo se puede cooperar con dinero, sino con trabajo (por ejemplo, solicitando, a través de la misma plataforma, un ilustrador para el libro que estás escribiendo, traductores, etc.).

Cada plataforma tiene sus mecanismos de estructurar las “campañas”. En el caso de Goteo, estas se organizan bajo un esquema “40+40”, es decir, se estructura todo en dos etapas, cada una de 40 días. En la primera, la meta es alcanzar lo que se denomina el “presupuesto mínimo”. Si se supera esta etapa se pasa a la segunda, cuya meta es la de llegar a un “presupuesto óptimo”, para realizar acciones de sofisticación o mejora del proyecto. De ser exitoso este proceso de campaña, te comprometes a llevar a cabo el proyecto y publicar tanto resultados como recompensas y retornos (elementos de accountability).

En Empresas en Red, iniciativa del Ministerio de Industria español, se ha realizado un resumen que destaca las cualidades de este tipo de mecanismos en el necesario fomento de la innovación, y da algunas pautas para poder implementar estas técnicas. En todo caso, los elementos que el Crowdfunding ofrece, así, en líneas generales, pueden aportar mucho a una nueva visión de lo público, que apunta a visiones colaborativas, transparentes y participativas y que por esa razón pueden ser elementos hacia una auténtica reforma del sector público.

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