Después de meses actualizo este blog. Ha estado cerrado por duelo, pero también porque el día a día nos supera y nos pone vallas altas. La inconstancia: ese típico virus que afecta a la continuidad del blog… En general, para estas cosas, creo que somos poco constantes. Me gustaría poder seguir compartiendo desde aquí, hacerlo con mayor asiduidad.

Y actualizo con pequeños off-topics (o topics, simplemente):

1. Muerte de un deicida: El jueves santo nos sacudió de la cama (para aquellos que no viajamos y nos decantamos por la modorra y el descanso casero). La muerte de un grande sacudió el orbe por completo. Gabriel García Márquez, llamado por auténticamente cercanos y por advenedizos “GABO”, murió en la Calle Fuego, en el DF mexicano, lugar que la genial pluma de Aracataca eligió para vivir. Muchas flores amarillas y hermosos ríos de tinta sobre la persona, el personaje y la obra (en la que, por una cuestión de gustos, he profundizado poco).

Por estos días, se han escrito/publicado cosas a mi juicio imprescindibles. Recomendamos:

El obituario de The Guardian

De música y otros demonios

“Entre la disciplina y la parranda”: The hardworking Caribe.

– Y un texto imprescindible, demoledor y muy nuestro.

Recomiendo también leer todo lo que se ha escrito sobre el compromiso del escritor en la política.

2. La Unión Civil no Matrimonial en el Perú: Cambiando radicalmente de tema, en mi tierra de origen se discute, por iniciativa de un legislador, la posibilidad de que las parejas del mismo sexo tengan una protección jurídica en cuanto tales. Pese a los matices del proyecto, la denominación, etc. desde aquí creemos que apunta en una buena dirección, aunque si el fundamento es la igualdad lo propio sería llamar a las cosas por su nombre. 

Atentos a ese debate (debate de algo que ni se debate…), un debate que no es tan nuevo pero que está de moda, sobre todo en un país que ha de compaginar crecimiento económico con respeto por los derechos y libertades de los ciudadanos. Algunos piensan que es “demasiado avanzado”, que “deberíamos ir paso a paso”. En determinados temas, yo soy más partidaria de la posición según la cual reconocer derechos, darles fuerza jurídica, normaliza y da impulso y protección efectiva, por eso de la coercitividad. Aunque parezca “demasiado avanzado” hay quien pasará desde la tolerancia a regañadientes al “atrevido, pero me gusta”, y luego a la plena aceptación. Al tiempo… Mientras tanto, nos preguntamos: ¿estará en breve nuestro mapa sombreado con otro color, con el mismo de los países que sí reconocen derechos a las parejas del mismo sexo? ¿qué hay de la persona homosexual, de los crímenes de odio, de esos derechos que van más allá del alea o de la contingencia de tener una pareja y que más bien le pertenecen a la persona homosexual siempre? Las reformas y las luchas deben ser omnicomprensivas y constantes (como mi blog).

Nos vemos pronto.

 

 

 

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