El sábado 13 de diciembre tuve el placer de impartir (por segunda vez) el curso de Arbitraje en América Latina (una de mis líneas de investigación, que estoy retomando), en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, con un enfoque en el arbitraje que se desarrolla para resolver controversias de derecho público/como el denominado arbitraje de inversión, o el emblemático caso del Perú (con su arbitraje obligatorio -desde 1998- para los contratos administrativos) y los recientes cambios normativos (aún no en vigor, pero ya aprobados) en el mencionado país latinoamericano, que buscan establecer una serie de filtros (o frenos a una “libertad” irrestricta que no siempre se condice con el interés general), en base a la experiencia de estos años de arbitraje obligatorio en la contratación pública, y que han sido objeto de duras críticas.

En esta interacción con los asistentes se generaron sinergias interesantes, provocando el diálogo e invitando al debate acerca de cuestiones que resultan clave en el momento en el que vivimos, reflexionando sobre el arbitraje como manifestación de la creciente globalización del Derecho Público. Y, al hilo de estas reflexiones, fuimos observando cómo esta creciente globalización trae consigo la difuminación de la línea que tradicionalmente ha separado a lo público de lo privado. Finalmente, ¿qué es lo público?, fue la pregunta fundamental. Es la pregunta fundamental, para la cual cualquier respuesta concluyente y con pretensión de definitiva, es prematura. Es, en realidad, la pregunta de nuestros tiempos. En todo caso, el arbitraje es una prueba viva de este proceso mundial de convergencias que ¿son divergencias?. Tampoco hay respuestas concluyentes frente a esta cuestión de no menor entidad, pero lo importante es, en este caso, seguir estudiando el tema. En el plano práctico sí que las hay: así, también hablamos de las ventajas que el arbitraje trae, frente a un Poder Judicial donde la celeridad no siempre está presente, por decirlo de manera elegante.

En una entrada futura, que prometo escribir (siempre se me quedan cosas en el tintero), ampliaré estos alcances.

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