Pokemon Gov

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En fecha reciente ha llegado a Latinoamérica la aplicación “Pokemon Go”, desarrollada por la empresa Niantic Inc (https://www.nianticlabs.com/). En Europa, y los Estados Unidos, se trata, ni más ni menos, de la moda del verano. Jóvenes y adultos se lanzan a las calles a “cazar pokemones”, con este mecanismo de Realidad Aumentada que permite generar una serie de narrativas interesantes y, literalmente, “da mucho juego”, desde una infinidad de perspectivas a nivel gubernamental, proporcionando interesantísimos ingredientes para la creación de contenidos en esta conversación permanente que suponen las redes sociales. 

Yo nunca he sido muy apegada a los videojuegos. Sin rechazarlos, nunca me enganché demasiado a ellos. De niña, una niña ochentera, como no podría ser de otra manera, me interesó bastante el “Atari”, aunque no era una coleccionista empedernida de aquellos cartuchos que se insertaban en ese equipo de color negro, hoy un objeto vintage por antonomasia. Aún así, recuerdo con vago cariño el Tennis, el Frogger, o el mismísimo PacMan. Siendo ya adolescente, el Nintendo daba la hora, aunque yo me pegaba más a cuestiones filosóficas que tenían amparo en uno que otro autor suelto. Me relajaba escapar de ellas jugando a Mario Bros, o al Lunar Ball, con el Bleach de Nirvana como fondo musical (o el Out of Time de R.E.M.). Hacia el fin de mi carrera universitaria, dos años después del mundial de Francia, desconectaba un poco jugando a la FIFA World Cup. Y poco más. No es un tema que me interese particularmente. Sin embargo, tampoco me desagrada. En lo absoluto.

“Pokemon Go” llega en el momento de las Redes Sociales, de las Apps, del Gobierno Móvil. La característica de realidad aumentada potencia las capacidades de generación de contenido, e introduce un elemento lúdico en el espacio público. En calles, parques y plazas, personas de distintas procedencias, edades, miran a sus celulares, se miran y se sonríen, mientras musitan un “ya lo atrapé”, con la sonrisa en el rostro. Muchos de ellos aplican las ventajas de sus planes de datos, y otros utilizan, gestión municipal mediante, el WIFI de la ciudad. Mientras te transportas por ciudades de poca fluidez como por ejemplo Lima, el stress que te produce el tráfico se disipa un poco si el atasco coincide con una “Pokeparada”. Entonces, en vez de enfadarte, te dedicas a conseguir todas las Pokeballs posibles, aunque también podrías administrar el tiempo y acabar de leer ese libro que tienes siempre a medias. [Nota: no soy yo la que conduce].

Como era de esperarse, la tecnofobia de siempre ha hecho ya su aparición, condenando al “jueguito de marras” como un elemento adormecedor de masas. Como en todo, no es la tecnología en sí la autora de grandes desastres, ni la artífice de maravillas: sus resultados dependen mucho de quién la usa, quién la moldea, quién extrae conclusiones. Lo cierto es que ya se está utilizando este juego para elaborar contenidos de comunicación gubernamental. En el Perú, por ejemplo, el Ministerio de Agricultura ya lo está haciendo, con geniales memes que buscan generar conciencia sobre la protección a la fauna de nuestro país. El paso siguiente es la denominada “Gamificación”, convirtiendo a las herramientas del juego en un medio eficaz para suscitar, de manera concreta, una mayor participación, en este caso en el ámbito de las decisiones públicas. Seguiremos observando, a través del juego, el desarrollo de estas cuestiones.

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