Emprender una carrera en solitario (suena a artista de moda, ex integrante de algún grupo), es decir, fuera de los esquemas laborales existentes, que no permiten una conciliación entre la vida personal, académica y laboral (sí, pueden haber conflictos entre la vida académica y la laboral), no es una tarea siempre fácil. Cuando hay clientes, algunos de ellos (no todos, por fortuna), no valoran el trabajo desempeñado. Escamotean el precio en regateos brutales. Reducen la cantidad de servicios que querían tomar al inicio. Los jefes tiranos o los ambientes laborales tóxicos no son nada, a veces, comparándolos con esto. Finalmente, en estos escenarios al menos tienes derechos laborales y, si no los tienes sobre el papel, existe una posibilidad de reclamarlos. Aquí no hay tal cosa. Tampoco hay una renta básica que cubra las necesidades fundamentales de la gente. No queda de otra.

Cuando pase esto, pregúntate: ¿qué he hecho yo para merecer esto? (no en plan drama almodovariano, sino en plan objetivo). ¿Qué puedo mejorar, pulir de mí, para que no suceda?. ¿Qué estoy sacando en esto de “trabajar por mi cuenta”? ¿Realmente tengo las cualidades para emprender? ¿Tengo un equipo suficiente/no será momento de proporcionarle un músculo organizacional al tema, o de acelerar el acto de llegar a ello? Analiza, en paralelo, si realmente estás llegando al público objetivo que deseas (un aspecto fundamental: tener claro tu target). Recuerda que este es un camino duro, en el que aprendes sobre la creación empresarial (y el capitalismo) desde sus entrañas. Sigue caminando en busca de un oasis. El desánimo solamente te dejará tirado en el desierto, a más de 40 grados. Pero, a veces, el desánimo se siente como algo insuperable. ¿Cómo llegar a la remontada?. Pueden ser útiles desde pequeños tips que parecen irrelevantes e incluso de autoayuda (como cambiar de sitio tu escritorio u ordenarlo, caminar por la playa o irte a escribir tus metas en un café agradable y bonito), hasta una auténtica respuesta a las preguntas arriba planteadas. Y no sólo preguntas y respuestas, sino acciones estructurales. En este mundo, los incentivos para caerte son demasiado altos. Recuerda que tienes que poner todo lo que haga falta para generarte los incentivos para subir las inevitables cuestas. No es un cliché, no es una letanía. Luchar contra el desánimo es indispensable para seguir.

 

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