Avances jurisprudenciales sobre privacidad y redes sociales

De manera reciente, el Tribunal Supremo español ha emitido una sentencia emblemática en materia de nuevas tecnologías y privacidad, decidiendo que un periódico está impedido de utilizar una foto obtenida de una cuenta personal de Facebook, incluso en el caso en que esta imagen haya sido compartida de modo público. Una práctica habitual, que puede sonar familiar, que puede parecernos normal. Abrimos un periódico, o un enlace online al mismo, y un suceso está ilustrado con imágenes del Facebook del protagonista del mismo.

Las conclusiones de esta sentencia deben ser leídas por todos. El mencionado cuerpo colegiado, aparte de establecer una indemnización (fija un monto, en este caso concreto, de 15,000 euros), ordena el retiro inmediato de la misma de todas sus plataformas.

Si tal cosa ocurre con publicaciones de configuración “pública” ¿qué no ocurrirá con las privadas?. En este punto concreto cabe una reflexión: las posibilidades inmensas que da la tecnología (la posibilidad de hacer capturas, de descargar fotos, etc.) deben estar acotadas no solo por la moral, sino también por el Derecho, el mismo que, a su turno, moldea la tecnología: el Derecho puede marcar caminos que obliguen a los desarrolladores de herramientas tecnológicas a incorporar en las mismas mecanismos que eviten estas situaciones. Sobre este particular, resulta interesante ver cómo se desarrollan modos de informar a quien publica una imagen en Instagram Stories que alguien está realizando una captura.

Volviendo a la sentencia, dice el Supremo:

“Que en la cuenta abierta de una red social en Internet el titular del perfil haya subido una fotografía suya que sea accesible al público en general no autoriza a un tercero a reproducirla en un medio de comunicación sin el consentimiento del titular porque tal actuación no puede considerarse una consecuencia natural del carácter accesible de los datos e imágenes en un perfil público de una red social en Internet”.

Ahora bien, ¿esto es aplicable única y exclusivamente a los medios de comunicación social?. Yo creo que se circunscribe a estos medios, la naturaleza de FB es compartir, eso es verdad, pero ¿qué tratamiento se le da al fenómeno de la viralidad?. Muchas preguntas en el tintero, sobre todo a raíz de sentencias como estas, que nos interpelan sobre lo que entendemos por “normal” en nuestra conducta “online”, la tensión herramientas tecnológicas-derecho-ética, entre otros.

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