Reflexiones sobre el resultado de las elecciones municipales en Lima

Lima ya eligió a su nuevo alcalde. Su nombre: Jorge Muñoz Wells. Abogado de la PUCP, con amplia y exitosa experiencia municipal a nivel distrital, pero también conocimiento del sector privado a través de la asesoría en un importante bufete de abogados. Persona creativa, humanista y elegante, tuvo que ver en mi formación profesional y desarrollo de habilidades, dejando en mí enseñanzas que perduran. Le tengo aprecio personal, y confío en sus buenos reflejos para el bien de Lima. Intentando mantener la objetividad, comparto algunas reflexiones sobre la elección de quien liderará, por cuatro años, los destinos de esta compleja urbe de casi 10 millones de habitantes:

1. Nos encontramos, sin duda, ante un momento de cambio. Tras el gobierno de Alberto Andrade, dos períodos de Luis Castañeda siguieron, y otro más tras la decepcionante performance de Susana Villarán. Un período de desilusión, cansancio, hartazgo, se termina. Las expectativas son altas.

2. La diferencia entre el primero y el segundo es nítida. Los ciudadanos han dado un mandato claro, sin mayores dudas, situación que dista de la pelea voto a voto que tuvieron que librar Susana Villarán y Lourdes Flores en su momento, magro triunfo que, quién sabe, se habría reflejado en la gestión de dicha alcaldesa.

3. El candidato ganador empezó la campaña con un bajo porcentaje de intención de voto. Muchos identificaron ello con la “falta de conocimiento” por parte de la ciudadanía de dicho candidato. Esa falta inicial de identificación o conocimiento del candidato por parte del gran público fue superada en el momento del debate. Un debate con condiciones muy peculiares debido, probablemente, al número de candidatos. Pocos minutos concedidos a los candidatos. Yo me aventuro a suponer que Muñoz, empapado de las técnicas del emprendimiento (promovidas en el seno de la Municipalidad de Miraflores), aplicó algo muy típico de ellas: el “modelo Pitch”, que consiste en exponer lo mejor posible tu producto en la menor cantidad de tiempo. Es una especulación mía, es una hipótesis. En todo caso, aprovechar esa valiosa pero breve ventana de oportunidad fue preciso para entrar al conocimiento del “gran público”. Un momento de oro que, si se perdía, si se despreciaba (aló Reggiardo), consistía en perder la elección. Luego, explicar el fondo del programa, no caer en los agravios, dar en los objetivos precisos (dejar de darle a Velarde y enfilar las baterías hacia Reggiardo fue vital) mantener la humildad (contrastante con la soberbia de Belmont, “el colorado del siglo XX, yo soy el del siglo XXI”) y la actitud positiva.

4. Una vez en la mira del “gran público”, imagino que la idea fue explorar el contraste entre candidatos poco capacitados arriba de las encuestas, y un candidato Multi-premiado (Reina Sofía, maestría y especializaciones, Ciudadanos al Día) con aún un porcentaje bajo. Percibí este detalle muy resaltado en las redes sociales y fue preciso, porque la ciudadanía captó el mensaje: una verdadera sensación de injusticia en las cifras. Al final, todo esto se reflejó en las encuestas, y las urnas las reflejaron también. No hay ni truco, ni magia, ni juego de las encuestadoras. Me parece bastante lógico.

5. El “conocimiento del candidato” va aparejado, también, de la percepción de que es una persona capacitada y sencilla, distante de los prejuicios que le imputan, injustamente, estar desconectado de la realidad de Lima. Me parecería ilógico ganar una elección así en una ciudad como Lima. Si Muñoz ganó es porque la gente de alguna forma conectó con él, a diferencia de un Barnechea que, aún teniendo buenas propuestas, “no se comió el chicharrón”.

6. Los desafíos de la ciudad son enormes. Ordenar el tráfico, orientar la “movilidad” del ciudadano y la seguridad ciudadana son las grandes necesidades de los limeños. Alinear a la ciudad con su crecimiento económico desde la elevación de las cotas de igualdad en la parte que le pueda corresponder a la Municipalidad Metropolitana, hasta perfilarla con obras coherentes y dinamismo, es un gran reto. Lima no está a la altura de las grandes ciudades, como urbe latinoamericana y capital de un país que aspira pertenecer a la OCDE.

7. Desde la gestión, hace falta, por arriba, tomar verdaderamente en serio las funciones de “región” que tiene Lima, no para burocratizar pero sí para dinamizar potencialidades de desarrollo. Por en medio, no descuidar la zona del Cercado, carente de un gobierno distrital y de todo lo que ello implica en el día a día de los vecinos. Y, “por abajo”, la necesaria COORDINACIÓN y articulación de Lima Metropolitana con otros distritos. Es notoria la desconexión entre cada comuna y la central, y la no aplicación de disposiciones de la propia LOM en este sentido. Una desconexión que no es una mera abstracción: tiene efectos negativos concretos sobre nuestra vida cotidiana. También importante la conversación permanente con el Ejecutivo y el Legislativo. En este punto, convenía una personalidad que articule, y no alguien que pierda los papeles a golpe de Twitter. Una Administración Municipal que escuche a la ciudadanía y que coordine adecuadamente con los demás poderes públicos es una Administración Municipal democrática.

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