Tips de educación virtual

La docencia universitaria es una actividad generalmente gratificante porque nos permite compartir conocimiento, generar nuevas inquietudes e interrogantes de relevancia, y formar el tejido profesional de un país, de una colectividad. La actividad docente presencial ha sido la regla desde siempre, el contacto directo con los estudiantes provoca un feedback único, pero la educación virtual contiene potencialidades de no menor entidad, significado e impacto para la labor formativa. Y es la educación virtual la que, precisamente, mantiene el servicio educativo en todos sus niveles, en estos tiempos de pandemia y de aislamiento físico (que no social) necesario para frenar contagios, cuidarnos y cuidar.

El reto virtual es de importante calado para los docentes universitarios, no todos familiarizados con las herramientas que brinda la tecnología y la computación. Aprender a enseñar es una frase que, aunque parezca cliché, no está vacía de contenido, que tiene un especial significado en los precisos momentos que corren. Un aprendizaje progresivo, que debe darse en tolerancia y de manera colaborativa, en la que el personal de sistemas y soporte IT de las diferentes instituciones educativas desarrolla un rol vital (que cumple con las dos Ps: Paciencia y Preparación). Esa apertura aporta muchísimo, y no debemos olvidar de reconocerlo. Los docentes en tiempos de pandemia, hoy por hoy, no solo debemos dominar el campo de estudio que exponemos en la cátedra, sino también fortalecer nuestro propio aprendizaje en temas digitales, a fin de que el medio pueda transmitir adecuadamente esos contenidos que tanto nos interesa compartir.

En ese camino, creo importante fortalecer nuestro propio recorrido de “aprendizaje para enseñar” a través de los siguientes “tips“:

  1. Actualízate constantemente: La tecnología cambia de manera intensa, incesante. En la raíz del ser tecnológico está el cambio. Así, las herramientas pueden llegar a alcanzar la obsolescencia de manera muy rápida. Cambian los sistemas operativos, los tipos de dispositivo y su almacenamiento, las plataformas y los medios. Surfear esta ola puede parecer una actividad complicada. Apoyémonos en los técnicos IT, pero, a la vez, acudamos a cualquier capacitación o Webinar que se programe al respecto. Interesémonos más por las nuevas tecnologías.
  2. El foro es un jardín: Hablando de la estructura de la educación virtual, es muy importante el papel que cumplen las denominadas “actividades asincrónicas”, integradas en buena parte por foros. Utiliza los foros constantemente (muchas veces viene de la propia institución educativa la obligación de completar los foros). Es cierto que a veces puede resultar trabajoso, sobre todo para quienes tienen varias secciones, pero puede convertirse en un excelente repositorio académico, que, con un enfoque sistémico, es más que la suma de cada parte, un todo integrado de conocimiento. Para superar la barrera que la disponibilidad de tiempo nos pone, piensa en el foro como un jardín, es decir, riégalo, aliméntalo constantemente, colocando poco a poco lecturas, material bibliográfico relevante (sin bibliotecas abiertas en épocas de confinamiento, muchas universidades han abierto repositorios de libros enteros, editoriales han abierto algunos libros, y distintas cuentas comparten, de modo oficial, bibliografía de gran relevancia: haz que eso llegue a los alumnos: el estudiante dedicado y agradecido lo valorará siempre). Mientras realizas otras actividades cotidianas, pueden surgir nuevas ideas de tareas creativas e innovadoras cuyas pautas pueden irse construyendo y subirse al foro.
  3. No te olvides de ese tiempo “para ti mismo” (a): Tanto el teletrabajo como la educación virtual (que lleva aparejadas obligaciones administrativas de relevante intensidad), han disparado nuestro tiempo de conexión, han elevado las cotas de un ánimo de “presentismo”, un presentismo virtual que nos aleja de la conciliación laboral, alejamiento que se intensifica durante estos tiempos, alejamiento paradójico: nos quedamos en casa, pero no para compartir ni para descansar. Sin embargo, aunque es complicado el time management en tiempos de pandemia, es necesario hacerlo, separando un tiempo para uno mismo: ver películas, leer ficción, hacer un deporte, pero también leer temas de tu carrera que tenías pendiente e incluso escribir. Dedicar tiempo a tu familia, tener conversaciones con tus amigos, con los que más quieres. Son actividades que no quitan productividad: medidas adecuadamente, muy por el contrario, la incrementan. Tus estudiantes notarán ese buen ánimo, y la calidad de tus exposiciones puede mejorar, por ese motivo, y también porque si en esa desconexión aprovechaste el tiempo para cultivarte en distintas áreas, eso se notará. Get the balance right.
  4. Aprovecha y comparte los recursos virtuales abiertos: Como ya mencioné líneas atrás, las limitaciones en el acceso a los libros físicos (cuya distribución, felizmente, está empezando una paulatina reapertura), así como en el acceso a bibliotecas, han motivado que varios repositorios y fondos editoriales compartan libros gratuitos en pdf o en e-book. En el marco de esta posibilidad única, tu posición más cercana y empapada con estos asuntos te llevará a acceder a tales recursos con mayor facilidad: tienes, como docente, más facilidad y cercanía con la información. En el caso de materiales abiertos, autorizados y compartidos por los creadores y editores, compártelos con tus estudiantes. Es una oportunidad única para el acceso al conocimiento. Hazlo también en el caso de los seminarios online: comparte los que sientas que pueden ser provechosos para su aprendizaje.

La educación virtual, que lamentablemente sigue siendo denostada, es todo un reto y debemos aprovechar al máximo los beneficios que aporta. Sí, voy a confesarlo, extraño las clases presenciales, la vida de campus y la camaradería que se respiraba, pero la experiencia de clases virtuales es, para mi, positiva. Vivimos momentos de distanciamiento físico, pero no social, y esa camaradería, dentro de las limitaciones, puede extenderse al ámbito virtual. Es un complemento del que no se extraerán sus beneficios si no se tiene clara la palabra mágica: flexibilidad. Transmitir con calidez las enseñanzas y trascender las pantallas es un reto enorme para todos. Quedan las herramientas virtuales para que, cuando regresemos a la “nueva normalidad”, potencien las ineludibles ventajas de una clase presencial, yendo de la mano para una formación integral.

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