Eficacia Administrativa: la prueba

Me (re) encuentro con mi país de origen, Perú, y mi hometown, Lima. Al requerir realizar unos trámites (Los desplazamientos…. es lo que tienen), me enfrento al task y a los contornos del checklist que, por definición (porque los humanos y nuestra suma de desconfianzas lo hemos querido así), diseñan una caótica carrera de obstáculos, con montañas, mesetas, alturas, playas mansas que se alternan con las bravas (de las que me libro yo), microclimas contrastantes. Accidentes en la geografía a veces confusa de la Administración.

Identifico niveles disímiles de eficacia administrativa: por un lado, la Administración Interna presenta lagunas, distorsiones, “accidentes” difícilmente superables, contrastes con lo lógico. Por el otro, compensa mucho la administración peruana “de cara al administrado”. En esto las mejoras son notables y plausibles. Hay en general un cuidado trabajo que rinde sus frutos. Y hoy les voy a dar un ejemplo: la emisión de partidas por parte de la RENIEC, a través de sus conocidas y multipremiadas “Plataformas Virtuales Multiservicios” (PVM).

La maquinita que ven en la foto y lo que hace, son el cénit, el clímax de toda persona deseosa de que la eficacia administrativa no sea una mera declaración lírica. La RENIEC ha implementado un servicio automatizado con firma digital que expide partidas de nacimiento, defunción, entre otras, en segundos, prácticamente sin colas: es como comprar una coca cola de máquina. Ingresas la tasa y te emiten un comprobante y tu partida. Voilà. Check en el checklist. Tranquilidad. Microclima de eficacia. Todo con absoluta validez legal.

Hacía falta confiar, ser atrevidos, aplicar la inteligencia. Superar el sello es sellar el compromiso con el ciudadano. Con el ciudadano sediento de buena administración.

Una vez más, punto para Perú

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