¿Existe un “correcto uso” de LinkedIn?

LinkedIn es una red social a la que nos hemos suscrito, subiendo nuestro CV virtual a un formato adecuado para visibilizar experiencia profesional, trayectoria académica, logros especiales y demás aspectos. El objetivo que, en general, nos hemos marcado, es mejorar nuestra empleabilidad. Así considerada, LinkedIn es una red social en la que sus suscriptores, en la modalidad que sea, guardamos el objetivo de ponernos en contacto con personas que se articulan con dicha meta central, sin prescindir de un inherente contenido de relaciones humanas y sin impermeabilidad de algunas emociones que, a veces, se cuelan demasiado, haciéndonos pensar, por momentos, que estamos en el Facebook o en Twitter.

Desde luego, cada uno usa los formatos como le plazca. Yo uso Facebook en un ámbito amical, Twitter para informarme de las tendencias de opinión y LinkedIn para fortalecer mis interacciones profesionales en el ámbito jurídico y en todo lo multidisciplinario que se conecte con ello.

Es importante que LinkedIn se mantenga como espacio de fortalecimiento del objetivo de empleabilidad. Así es entendida esta red, y es así como nos van a ver. Por eso, cada paso que demos, todo lo que hagamos aquí, es (o debería ser) una toma de posición sobre cómo queremos que nos miren posibles socios, empleadores o lectores. También es un espacio de conversación entre colegas (básicamente, en la primera acepción de la RAE), y de enriquecimiento y mejora de mis destrezas profesionales. Ligar, expresar posiciones políticas apasionadas y carentes de un análisis objetivo (que una perspectiva, digamos, politológica, puede dar), lanzar incluso soflamas políticas… Algunos se desfogan sobre su situación laboral negativa. En este último punto, un matiz: Considero que no es condenable hacerlo, aunque en lo posible haya que evitarlo. Si se hace, si lo entendemos desde la perspectiva según la cual la catarsis expresa una situación concreta sobre los efectos del mercado laboral y el trato a las personas en este medio, vaya y pase. Hay quienes ven esto como una queja que poco ayuda a esa “empleabilidad” anhelada. Es preferible poner todos los esfuerzos emocionales para evitar estos estados, básicamente porque resulta importante mirar hacia adelante y tener claridad (y proyectarla) hacia el objetivo final.

Las redes sociales, en definitiva, no son corsés insuperables. Son nodos interconectados de personas y sus intereses. Sin embargo, el diseño, el formato y, sobre todo, lo que espera la comunidad sobre cada una de ellas, proporciona un cierto cauce: el de LinkedIn no es otro que el de conectarnos con redes y personas que pueden mejorar nuestra posición profesional. Enfocándonos, aprovechemos el enorme potencial que LinkedIn nos da.

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