Hoy, en el día internacional de la mujer, conviene recordar la capital importancia de la igualdad, situada en el tuétano del sistema jurídico. Igualdad, palabra temida y adorada, tal vez a partes iguales, irónica redundancia. Nos queda claro que no debemos dar por sentada ninguna aparente conquista, sino trabajar en forma permanente para seguir construyendo un mejor lugar para vivir, una mejor comunidad.

Porque me siguen preguntando: ¿Y por qué no hay un día del hombre?. Y, para rizar el rizo, ¿y por qué no hay un día de la humanidad?. Porque desenfoca y difumina lo que debe estar concentrado: el empoderamiento es énfasis, es la mano a quien está en peldaños inferiores de una escalera tambaleante. Motivos sobran para seguir. Resulta increíble ver, así, que, aún ya en el siglo XXI, los paneles, conferencias, seminarios, tertulias televisivas, no tengan una presencia suficiente de mujeres. Para el mes en el que estamos (es decir, recién comenzado el año), en España la cantidad de mujeres muertas por violencia de machista es considerable. En el Perú, la cosa no es mucho mejor.

Además, la violencia política contra la mujer está al orden del día. El acoso político contra las mujeres es incesante.

Los números de la presencia política son todavía limitados. Por poner un ejemplo, en el Congreso unicameral del Perú, de 130 congresistas, solamente 36 son mujeres, representando aproximadamente un 27% de parlamentarios. La proporción es casi la misma en el ámbito del gabinete ministerial peruano: de 18 ministerios, solo 5 están encabezados por mujeres.

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Todo esto sin mencionar la aún escasa presencia de la mujer en el ámbito directivo de las empresas.

Aprovecho la ocasión para comentarles que, gracias a la confianza y gentileza de los amigos de Novagob, la Red Social de la Administración Pública que une las orillas iberoamericanas, co-administro, desde hace poquito (conjuntamente con Estefanía Serrano y Marta de Miguel), el grupo de “Mujeres Intraemprendedoras en el Sector Público”. Invito a tod@s a la participación, intercambio de ideas, debate. Para revisar el concepto de “Intraemprendizaje”, sugiero revisar el libro de Alberto Ortíz de Zárate, “Intraemprendizaje Público”, de agradable lectura y fácil descarga en la aplicación móvil del INAP español, así como la recensión que hice en su día de este libro en la Revista Vasca de Administración Pública. Rápidamente, sin embargo, podemos decir que se trata, fundamentalmente, de la actitud de “emprendimiento” que puede tener lugar al interior de las Administraciones Públicas, por medio de funcionarios innovadores, y que, para nutrirse, necesita de un alto nivel de confianza.

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Sobre el tema, me parece un gran aporte el artículo de Debbie Jaffe (ex directora de Google Latinoamérica) publicado hoy en el diario El Comercio (“Mujeres Emprendedoras“). ¿Qué condiciones favorecen el denominado “ecosistema de emprendimiento femenino en el Perú”?. Señala Jaffe que, básicamente, debe existir: a) un trabajo acompañado desde temprana edad, en la escuela; b) Generarse políticas públicas para desarrollar “habilidades blandas” que permitan la concreción de los proyectos (por ejemplo: poder acceder a créditos); c) Motivación de la familia.

La pregunta aquí (que lanzo a ustedes para el debate) es: ¿podemos aplicar estas bases al intraemprendizaje público de las mujeres?.

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